domingo, 19 de enero de 2014

Piensa esta noche; sueña por la mañana

Abrazos rotos en mitad de un pasillo.
En mitad de la nada, escribe varada el límite de caracteres que le permiten desahogarse para el resto del día. 
Y la noche, que se presenta quebrantada por los deseos que le abordan. Deseos que por las mañanas se desvanecen en el fondo oscuro de una taza teñida por los posos del café. Un café dulce, porque piensa que esta mañana todo lo que sucede solo puede ser fruto de su mente...

Anoche creí que ese abrazo terminaría. 

Y vuelve a escribir...

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